Vacunas orales contra los microorganismos patógenos

29 Noviembre 2016

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Una vacuna es un preparado biológico que origina una respuesta inmune específica capaz de modificar el curso de una enfermedad o evitar una infección. Sin ninguna duda, la vacunación es la estrategia más efectiva para combatir las enfermedades infecciosas, que son aquellas causadas por microorganismos (Kraan et al. 2014).

Carlos Costas Insua

Hoy en día, casi todas las vacunas se suministran mediante inyecciones, ya sea por vía subcutánea o intramuscular. Estos métodos de administración son eficaces, pero producen una escasa respuesta inmune en las mucosas. Las mucosas son membranas húmedas que revisten las cavidades fisiológicas expuestas al exterior, como pueden ser los orificios nasales o la boca. Junto con la piel, constituyen la primera barrera de defensa frente a los patógenos, siendo la vía por la que acceden la gran mayoría de agentes patógenos.

Cabe pensar que una vacuna ideal debería inducir una respuesta inmune protectora en estos sitios. En concordancia, en esto se están centrando las últimas innovaciones en vacunación preventiva. Dentro de estas innovaciones, destacan las vacunas orales. Son preparados biológicos similares a las vacunas convencionales (es decir, contienen microorganismos inactivados, incapaces de multiplicarse; o microorganismos recombinantes, bacterias o virus inocuos, capaces de activar el sistema inmune, o partes de ellos) pero su método de administración es distinto. Estas vacunas pueden administrarse por vía sublingual o bucal (Figura 1), mediante gotas, aerosoles o pastillas bucodispersantes que se deshacen cuando entran en contacto con la mucosa; o mediante ingestión de una suspensión o una pastilla.

¿Qué ventaja presentan estas vacunas?

Una vacuna preventiva busca generar lo que se conoce como memoria inmunológica, es decir, células o moléculas capaces de actuar rápidamente en caso de una exposición frente a un agente infeccioso y evitar que se desarrolle la enfermedad. En estas mucosas hay una serie de células inmunes, conocidas como células de Langerhans, que son capaces de capturar el contenido de la vacuna y transportarlo hasta los “centros logísticos” de la respuesta inmune, los ganglios linfáticos (Figura 2). En estos ganglios linfáticos aparecen distintos tipos celulares que reconocen específicamente el contenido de la vacuna y permiten la inmunización frente al patógeno en cuestión, generando anticuerpos y células de memoria.

Sin embargo, este es un proceso común a cualquier tipo de vacunación, la gran ventaja de esta vía de administración es que también es capaz de generar anticuerpos en las propias mucosas, lo que aumenta enormemente la eficacia de la respuesta al patógeno desde la misma puerta de entrada de nuestro cuerpo.

Además, y no menos importante, este tipo de vacunas, al contrario que las que se administran por vía parenteral, esto es mediante inyección, no requieren refrigeración para su mantenimiento, lo que permitiría extender la campaña de vacunación a países con escasos recursos económicos.

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Figura 2. – Respuesta inmune general desencadenada en las mucosas. El antígeno (molécula del patógeno reconocida por el sistema inmune) es captado por las células dendríticas (o de Langerhans) y transportado a los ganglios linfáticos, donde desencadena la una respuesta inmune específica sistémica. Sin embargo, también es capaz de activar la respuesta inmune en la propia mucosa, generando anticuerpos de tipo IgA. Tomada de Owen et al. 2013.

Actualmente, existen muy pocas vacunas preventivas de ingestión oral en el mercado (Tabla 1) (Holmgren & Svennerholm 2012, aunque se han mostrado altamente eficientes, como es el caso de la vacuna contra la polio, que gracias a las campañas de vacunación se espera sea la siguiente enfermedad infecciosa en ser erradicada, como ya sucedió con la viruela afinales de los años setenta del siglo pasado.

Tabla 1.– Ejemplos de vacunas de administración oral. Se recogen algunas de las vacunas internacionalmente aprobadas frente a infecciones en las mucosas. Tomada de Holmgren & Svennerholm 2012

Otro ejemplo es la vacuna Dukoral (© Crucell Sweden AB) frente a la bacteria Vibrio cholerae, causante de la enfermedad del cólera. La vacunación es muy simple, únicamente hay que disolver la vacuna en un vaso de agua con bicarbonato sódico proporcionado por la propia farmacéutica, por lo que podría realizarse por los propios padres sin necesidad de acudir al hospital. (Figura 3).

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Figura 3.- Instrucciones de uso de la vacuna Dukoral (©Crucell Sweden AB).

Concluyendo, la administración de vacunas por vías orales es un campo novedoso y muy atractivo que podría salvar miles de vidas al año.

BIBLIOGRAFÍA

  • Ficha técnica Dukoral. Agencia Europea del Medicamento online 16-5-16 http://www.ema.europa.eu/docs/es_ES/document_library/EPAR__Product_Information/human/000476/WC500037570.pdf
  • Holmgren, J. and Svennerholm A-M. (2012) Vaccines against mucosal infections Curr. Op. in Inmunol. 24:343-353.
  • Kraan, H., Vrieling, H., Czerkinsky, C., Jiskoot, W., Kersten G., Amorij, JP. (2014) Buccal and sublingual vaccine delivery. Journal of Controlled Release 190:580–592.
  • Owen, JL., Sahay, B., Mohamadzadeh, M. (2013) New generation of oral mucosal vaccines targeting dendritic cells Curr. Op. in Chem. Biol. 17:918-924.

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